Comarca Sanabresa
Sanabria es una comarca situada en la parte más occidental de la provincia de Zamora, es una comarca con altura superior a los 900 metros y está formada por un buen número de pueblos diseminados en el entorno de los pequeños ríos que forman preciosos valles alrededor del Lago de Sanabria.
Veamos algún apunte de ellos, no de todos porque es imposible.
Puebla de Sanabria: Un viaje medieval a un paso del Hostal
A tan solo 15 km de Ribadelago, se alza Puebla de Sanabria, uno de Los Pueblos Más Bonitos de España. Esta villa fortificada no es solo el centro de la comarca, sino un conjunto histórico que parece detenido en el tiempo, coronando un peñón rocoso abrazado por los ríos Tera y Castro.
🏛️ Lo que no te puedes perder (Conjunto Histórico)
- Castillo de los Condes de Benavente (S. XV): Una fortaleza impecable. Puedes visitar su torre del homenaje (conocida como "El Macho") y disfrutar de las mejores vistas panorámicas de la comarca.
- Plaza Mayor e Iglesia de Santa María del Azogue: El corazón de la villa. La iglesia, de origen románico, destaca por sus misteriosas figuras esculpidas en la fachada.
- El Ayuntamiento: Un edificio con una preciosa fachada porticada de época de los Reyes Católicos.
- Paseo por las Murallas: Camina por sus callejones empedrados y descubre por qué fue declarada Bien de Interés Cultural. Cada rincón es una fotografía.
🌿 Naturaleza y Ocio en los alrededores
- Paseo Fluvial del Tera: Un recorrido relajante junto al río, ideal para caminar al atardecer antes de subir al casco antiguo.
- Museo de Gigantes y Cabezudos: Una parada obligatoria y divertida, especialmente si viajas en familia, para conocer una de las tradiciones más queridas del pueblo.
- La Laguna de los Peces: A unos 20 minutos de Puebla, subiendo hacia la montaña, encontrarás esta laguna de origen glaciar que ofrece un paisaje de alta montaña espectacular (¡ojo, suele hacer frío incluso en verano!).
💡 Consejos "Sanabria.info" para tu visita:
- Aparcamiento: En temporada alta, te recomendamos aparcar en la zona baja (cerca del río) y subir caminando por las cuestas empedradas. ¡Es la mejor forma de entrar en ambiente!
- Gastronomía: No te vayas sin probar los Habones de Sanabria o el chuletón de ternera alistana en alguno de los asadores del casco histórico.
- Iluminación Navideña: Si nos visitas en diciembre o enero, recuerda que Puebla es famosa por ganar el concurso de iluminación de Ferrero Rocher. El pueblo brilla de una forma mágica.
Trefacio: El "Paraíso Terrenal" y el alma del río de las Truchas
A tan solo 7 kilómetros del Lago de Sanabria, en un valle donde el tiempo parece haberse detenido para conservar su esencia, se encuentra Trefacio (Trefaciu los entendidos en nuestra lengua senabresa, a mi no me suena bien así). Un municipio que abraza también a las localidades de Cerdillo, Murias y Villarino, formando un conjunto donde la naturaleza y la historia caminan de la mano.
Un origen entre la fe y la leyenda
La historia de Trefacio es tan profunda que incluso eruditos contrastados no dudaron en situar en este valle el Paraíso Terrenal. Su nombre ya es un enigma en sí mismo: la etimología popular sugiere que proviene de la existencia de tres antiguas iglesias (de las cuales dos aún permanecen), aunque otra interpretación hermosa nos habla de las "tres caras", en referencia a las tres familias pioneras que poblaron este rincón: los Remesal, los Ramos y los Prada, a quienes se unirían más tarde, en el siglo XIX, los Velasco.
Piedra, Fe y Soberanía Popular
El nombre de Trefacio aparece ya en documentos de los siglos X y XI, vinculado al poderoso Monasterio de San Martín de Castañeda. Un detalle que define el carácter de nuestra gente ocurrió en 1162: cuando la noble Godina Vermúdez cedió la iglesia local al monasterio, la donación tuvo que ser aprobada en concejo abierto por los propios vecinos, un ejemplo temprano de la democracia rural sanabresa. Sobre aquel templo original se yergue hoy la "Catedral de Trefacio", una joya del siglo XVIII que domina el valle con su imponente presencia.
El río Trefacio: Aguas de vida y "Burreiros"
Si algo define la identidad de este pueblo es su río, no se entiende un paraíso sin río. El Trefacio es célebre en toda la península por la pureza de sus aguas y la calidad de sus truchas. Pero lo que realmente lo hace único son sus nativos autóctonos, conocidos popularmente como "burreiros", un gentilicio que cargamos con orgullo. Tal es la importancia de la pesca en estas aguas que el municipio fue elegido para albergar el Centro de Interpretación de la Trucha ( lleva construido mas de 20 años y sigue cerrado por razones ¿políticas?, un referente para entender la riqueza biológica de la comarca.
Un Patrimonio Vivo
Más allá de su historia escrita, Trefacio atesora un patrimonio etnográfico excepcional. Pasear por sus calles es descubrir la arquitectura tradicional en su estado más puro, donde la piedra, la madera y la pizarra cuentan historias de antiguos oficios y tradiciones compartidas.
En resumen, Trefacio es un lugar con un encanto indescriptible, donde el murmullo del río, las leyendas de las primeras familias y la cercanía del Lago se entrelazan para crear un refugio único en el corazón de Sanabria.
San Martín de Castañeda: El Trono Espiritual de Sanabria
Erigido con audacia sobre una atalaya natural, a doscientos metros sobre el espejo de azabache del Lago, se alza San Martín de Castañeda. Más que un pueblo, es un monumento vivo a la historia de España, un mirador eterno desde el cual el hombre ha contemplado la inmensidad del Parque Natural durante milenios.
Un Linaje de Reyes y Cenobios
Los orígenes de este enclave sagrado se hunden en las brumas del tiempo, remontándose al periodo suevo-visigótico del siglo VI. Sin embargo, fue en el año 921 cuando monjes mozárabes, huidos del esplendor de Córdoba, refundaron este cenobio sobre las ruinas del pasado, dejando para la posteridad un epígrafe fundacional que aún hoy estremece por su antigüedad.
Bajo la protección de la Monarquía Leonesa, San Martín de Castañeda se convirtió en uno de los corazones latentes del Reino de León. Sus muros no solo albergaron oraciones, sino que fueron testigos de la presencia física de soberanos: reyes como Ordoño III, en los inviernos de 952 y 953, buscaron refugio y consejo en este monasterio, elevándolo a la categoría de centro neurálgico del poder leonés.
Arquitectura de Piedra y Gloria
El templo que hoy admiramos es hijo del siglo XII y del patrocinio del emperador Alfonso VII de León, quien insufló al monasterio la majestuosidad románica que ha desafiado a los siglos. Aunque la piqueta de la Desamortización de Mendizábal hirió su estructura en el siglo XIX, lo que hoy permanece es una oda a la sobriedad y la fe:
- La Nave de los Gigantes: Tres naves sostenidas por pilares cuadrados que soportan el peso de la historia y el silencio.
- La Caridad grabada en Roca: En el friso de su portada, la piedra cobra vida para mostrar a San Martín de Tours, el patrón, dividiendo su capa con el desvalido; una lección de humildad tallada para la eternidad.
- Tesoros Renacentistas: En su interior, el retablo y la delicada sillería del coro conviven con la venerada imagen de la Virgen de la Peregrina, cuya festividad en septiembre congrega la devoción de toda la comarca.
Corazón del Parque Natural
Hoy, el antiguo monasterio —otrora uno de los complejos religiosos más vastos de Zamora— ha renacido como el Centro de Interpretación del Parque Natural. Es el puente perfecto entre el pasado glorioso de los monjes y el presente vibrante de la naturaleza sanabresa; un lugar donde el espíritu se eleva tanto por la historia que se lee como por el paisaje que se contempla.
La Alcobilla: El Bosque de los Gigantes y el Santuario del Misterio
En un claro oculto entre las aldeas de San Justo, Coso y Rábano, existe un lugar donde la frontera entre la realidad y la leyenda es tan delgada como la niebla de Sanabria. El Santuario de La Alcobilla no es solo un templo; es un vórtice de historia sagrada custodiado por seres vivos que han visto pasar milenios.
Los Guardianes de 1.200 Años: El Bosque Milenario
Antes de tocar las piedras del santuario, te recibirán ellos. No son simples árboles; son monumentos vivos, un ejército de castaños con más de 1.200 años de antigüedad. Con troncos retorcidos que superan los 8 metros de diámetro, estos gigantes parecen haber sido plantados por manos olvidadas en el inicio de los tiempos.
Muchos ven en ellos una herencia de los Caballeros Templarios, quienes buscaban enclaves con energías telúricas especiales para establecer sus dominios. Caminar bajo su sombra es sentir el peso de doce siglos de historia; un Monumento Natural que exige silencio y respeto absoluto.
El Santuario: Piedra sobre Ritos Ancestrales
Aunque el edificio actual respira la sobriedad del siglo XVI con aires barrocos, el lugar donde se asienta es mucho más antiguo. Las excavaciones revelan que este santuario se erigió sobre las cenizas de un templo pagano anterior al cristianismo (S. VI a.C.).
Dice la leyenda que el manantial que sacia la sed de los viajeros, la Fuente de la Virgen, nació de un milagro: cuando los canteros desfallecían de sed transportando pesadas losas de pizarra, la Virgen escuchó su ruego. Al levantar una sola piedra, el agua brotó de la nada, tal y como sigue brotando hoy.
El Enigma de la Cuesta Mágica de Coso
Cerca del santuario, en la carretera que serpentea hacia Coso, las leyes de la física parecen romperse. Es la Cuesta Mágica, una colina gravitacional donde ocurre lo imposible: detén tu vehículo, suelta el freno de mano y... prepárate para el asombro.
El coche empezará a ascender por la pendiente, como si unas manos invisibles tiraran de él hacia la cima. ¿Son campos magnéticos? ¿Es un punto de gravedad invertida? ¿O es, como dicen los más románticos, una broma de los antiguos espíritus de la montaña? Aunque la ciencia hable de ilusión óptica, realizar el experimento con una pelota o una botella de agua y ver cómo desafían la pendiente es una experiencia que, simplemente, no tiene explicación racional. Y por si la cuestión falla, llévate unas cervezas, después de unos tercios, ya funciona
Romerías y Tradiciones de Fe
Cada 8 y 9 de septiembre, el silencio del bosque se rompe con el estruendo de gaitas y tambores. Las Vírgenes de los pueblos vecinos acuden en procesión al encuentro de Nuestra Señora de La Alcobilla. Tras dar tres vueltas rituales a la iglesia, se celebra una de las romerías más puras y auténticas de Sanabria, donde lo sagrado y lo pagano se abrazan bajo la mirada de los castaños milenarios.
